Para Vladimir Vukoviç, baterista de Doble Vida, mantener viva la música de Soda Stereo no se trata solamente de tocar sus canciones.
Detrás del homenaje existe también una conexión personal con la banda argentina y, sobre todo, con las nuevas generaciones que nunca tuvieron la oportunidad de verla en directo.
Doble Vida regresará a Ciudad de México este 5 de septiembre para presentarse en La Maraka, donde ofrecerá un espectáculo de alrededor de dos horas inspirado en el último concierto de Soda Stereo, realizado en 1997. El show también incluirá algunos temas de la etapa solista de Gustavo Cerati, además de visuales y algunos arreglos especiales.

Más que un tributo
Vukoviç, quien es originario de Punta Arenas, en la Patagonia chilena, explica que el proyecto nació de una manera bastante natural, ya que simplemente eran músicos que disfrutaban de Soda Stereo y querían tocar sus canciones.
Con el paso del tiempo comenzaron a descubrir que el homenaje significaba algo más para el público. En particular, para quienes por edad nunca pudieron ver a la banda en vivo.
“Gente más joven me dice: ‘Yo nunca tuve la oportunidad de verlos en vivo, pero mis padres me pasaron la música’. Entonces llegan chicos de 18 o 20 años que nunca pudieron ver a Soda”.
Para el baterista, ahí está una de las razones principales por las que Doble Vida continúa con este proyecto. La intención es que el público pueda acercarse, aunque sea de otra manera, a la experiencia que representó Soda Stereo para varias generaciones.
Incluso recuerda el caso de una persona que conoció durante una presentación en Aguascalientes y que le agradeció haber podido sentir algo parecido a estar en un concierto de Soda.
“Eso es lo que hace esta banda: transmitir esas emociones y llevar un poquito la música de Soda, ese legado”
La conexión está arriba del escenario
Aunque existen numerosos proyectos que interpretan canciones de bandas reconocidas, Vukoviç considera que la diferencia está en la manera de vivir la música sobre el escenario.
“Puedes tocar las canciones, las puede tocar mucha gente, pero siento que el producto final va por el grupo adecuado de personas que están en el escenario”.
Esa conexión también es percibida por el público. Por eso, más allá de intentar demostrar quién toca mejor, el objetivo es que quienes están frente al escenario puedan notar que los músicos realmente están disfrutando lo que hacen.
“Si la gente que está arriba del escenario es genuina, el público lo siente”.
La idea, además, está relacionada con la propia manera en que Soda Stereo se desenvolvía en directo. Vukoviç recuerda a Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti como un trío que no permanecía estático sobre el escenario, sino que disfrutaba cada presentación.
Un viaje a 1997
Para su presentación en La Maraka, el grupo decidió tomar como punto de partida el concierto que Soda Stereo ofreció en 1997, considerado el último show de la banda antes de su posterior regreso en 2007.
El repertorio estará construido alrededor de aquella presentación, aunque Doble Vida también añadirá algunos temas que consideran indispensables para completar la experiencia.
El propio músico reconoce que interpretar todo el repertorio de Soda Stereo sería complicado, pues la cantidad de éxitos de la banda hace prácticamente imposible dejar contentos a todos.
Por ello, además de seleccionar las canciones, prepararon algunos enganches y modificaciones para darle un toque diferente al espectáculo y evitar que sea una reproducción idéntica de lo que el público ya conoce.
Sin disfraces, con la música al frente
A diferencia de otros proyectos tributo que buscan caracterizarse físicamente como los integrantes de las bandas que homenajean, Doble Vida prefiere tomar otro camino.
Vukoviç explica que nunca han tenido como prioridad convertirse en una especie de recreación teatral de Soda Stereo. Para ellos, lo importante es que la música sea reconocible y consiga generar una emoción similar.
“Nosotros siempre lo vemos como un homenaje. Buscamos más que nada que hable la música”.
La intención es que, por algunos minutos, el público pueda cerrar los ojos y reconocer esa esencia de Soda Stereo sin necesidad de que los músicos estén vestidos exactamente como Cerati, Bosio o Alberti.
Cerati y el legado que continúa
Durante la conversación, Vukoviç también destaca la importancia de Gustavo Cerati como compositor y músico, tanto dentro de Soda Stereo como durante su carrera en solitario.
Para él, la evolución artística de Cerati demuestra que se trataba de un músico que constantemente buscaba nuevos caminos.
“Era un tipo innovador. Innovó con música electrónica, con otros sonidos; siempre iba avanzando”.
Sin embargo, también considera imposible separar completamente a Cerati de la química que existió entre los tres integrantes de Soda Stereo.
Precisamente por eso, Doble Vida mantiene el formato de trío para su homenaje.
“Esa era la mística que tenían. Era ver ese trío ahí tocando y, por lo mismo, nosotros tocamos en formato trío”
¿Y qué piensa del holograma de Cerati?
Vukoviç también habló sobre la tecnología utilizada recientemente para recrear la presencia de Gustavo Cerati en espectáculos relacionados con Soda Stereo, un recurso que ha generado opiniones divididas entre los seguidores.
“Si hay un legado tan grande musical y que todavía puede ser visto, ¿por qué no puede tener la oportunidad de verlo? Uno tiene que tener claro que es un show, hay un holograma, etcétera. Es como ir a ver una película”.
Además, destaca que detrás de este tipo de producciones existe un importante trabajo técnico, pues algunos músicos continúan tocando en vivo mientras interactúan con los elementos visuales.
Doble Vida vuelve a México
El show tendrá como principal enfoque el último concierto de Soda Stereo de 1997, pero también incluirá canciones de la etapa solista de Cerati, visuales y algunos cambios en los arreglos, con el objetivo de que la música de Soda Stereo continúe pasando de una generación a otra.
“Nosotros solamente queremos que su música siga viva por un par de años más. Seremos nosotros, seremos otros más. Ojalá que pase la estafeta”.
