La Gusana Ciega llega a su quinto Auditorio

La banda ofreció el quinto concierto en su trayectoria en este recinto

He visto a La Gusana Ciega más veces de las que puedo recordar y contar, y he estado ahí desde el primer Auditorio Nacional de su carrera, un sueño que cumplieron en febrero del año 2013 con una presentación que festejaba su trayectoria desde el primer disco, Merlina, hasta el más reciente en ese momento, Conejo en el sombrero. Más de 10 años pasaron para que la banda pudiera conseguir otro sold out en su quinta presentación en dicho recinto, ahora celebrando su nuevo material Claroscuro e iniciando una gira para promocionar su reciente trabajo.

El pasado 30 de enero, Daniel Gutiérrez, Germán Arroyo y Lu Martínez, La Gusana Ciega, además de los músicos que les acompañaban, se presentaron ante 10 mil personas en un Auditorio Nacional en el que se podían ver a familias completas, a fans acérrimos que los siguen desde sus inicios y a jóvenes que han conectado con ellos a través de las actuales formas de consumir música.

La cita comenzó puntual, a las 21:00 h los músicos saltaron al escenario mientras Daniel aseguraba que el concierto ofrecería dos horas y media de magia en el escenario, lo cual cumplió. Ante un recinto lleno y un público claramente fiel, La Gusana apostó por un setlist seguro, pero que demostró la larga carrera que tienen ya en la industria y la amplia cantidad de discos de estudio que cargan bajos los brazos.

Aunque con cada material nuevo el espacio para las canciones antiguas se contrae, la banda ha sabido mantener temas que han sido importantes para la construcción de su identidad, como “Giroscopio”, “727” y “Venus en la arena”, y ha sabido combinarlos con sus nuevos clásicos, como “Ella estrella”, “Más grandes”, “Pasiflorine”, “San Miguel” o “Tú volverás”, canciones que todas ellas fueron coreadas de principio a fin; además de no olvidar los temas generacionales como “Tornasol” y “Yes, Sir, I Can Boggie”. También, han sido capaces de integrar orgánicamente los nuevos temas de los materiales a promocionar, en este caso lo hicieron con canciones como “Manzanas doradas”, “Guantes puestos”, “Cielo de limón” o “Sal de mis sueños” de su más reciente disco Claroscuro.

El concierto fue emocionante, vibrante, el público de La Gusana tiene una forma particular de conectar con ellos, les siguen, les quieren y creen en lo que como banda hacen, por lo que la respuesta en sus presentaciones suele convertirlas en una experiencia que emociona y que también apela a la nostalgia y a las emociones que todos hemos vivido al enamorarnos, al desenamorarnos, al despedirnos de alguien amado, al cerrar ciclos o al querer empezar de cero. Todo eso se conjuga con músicos que saben lo que hacen y que saben lo que tocan.

Así y a partir de la experiencia de haber visto a La Gusana en repetidas ocasiones y en todos sus auditorios, hace que la comparación entre experiencias sea inevitable. A lo largo de su carrera, puede notarse un cambio importante en la construcción del show, en la interacción de la banda con sus fans, en la elección de canciones o de arreglos: por ejemplo, temas “viejos” como “No puedo verte” se han refrescado con arreglos que aceleran el ritmo de la canción, o se han tomado pequeños riesgos ante el setlist como incluir temas no tan populares como “Sálvame de mí” (Auditorio de 2016) o “Las manos de María la loca” (Auditorio de 2023), guiños que los fans más fieles celebran y festejan; pero también han sabido adaptarse a los nuevos tiempos y han sabido impulsar los nuevos clásicos que la gente quiere y ha popularizado.

Además de esto, la interacción con el público ha cambiado: los brasieres recolectados en el micrófono de Daniel han regresado, pero, en contraste, la interacción del vocalista con el público ha sido paulatinamente menor; antes solía interactuar un poco más con el público, ahora la interacción es más limitada en tanto que se privilegia el espacio para tocar más, cosa que, es evidente, cada vez hacen mejor: de forma más pulcra, más cuidada y especializada. La profesionalización de su oficio (tocar música) demuestra que son una banda que con el tiempo, el trabajo y el esfuerzo ha sabido consolidar su sonido y su propuesta como un proyecto que no sólo apela a la nostalgia, sino que insiste en expresar sus ideas, emociones y vivencias a través de la inagotable experiencia musical, incluyendo nuevas formas de hacer música o experimentando con las conocidas, por lo que se agradece que ningún material suene a fórmulas repetidas, sino a experimentación constante.

Este concierto confirmó el estatus que La Gusana Ciega tiene como banda referente del rock mexicano y reafirmó que los músicos todavía tiene algo que decir, algo que no se ha agotado en cincos sueños cumplidos.

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