Por Brandon Díaz de León
Hace diez años, Carlos Sadness llegó por primera vez a México para presentarse en el Lunario del Auditorio Nacional. Lo que comenzó con tres conciertos los días 5, 6 y 8 de octubre de 2016 terminó convirtiéndose en una relación cercana con el público mexicano que lo llevó años más tarde a festivales y recintos en solitario como el Teatro Metropólitan y el Auditorio Nacional. Ahora, es tiempo de volver a donde todo comenzó.
Durante una conferencia realizada este miércoles en la Ciudad de México, el cantante español habló sobre el significado de volver al Lunario una década después y destacó, sobre todo, la manera en que el público mexicano vive la música.
“El público de México es muy pasional, vive la música de forma muy bonita y cercana a su vida y emociones”, comentó Carlos Sadness, quien considera que esa entrega también representa una responsabilidad para los artistas.
“Es algo que hay que devolverlo igual que cuando uno ama a alguien: es el ser correspondido, que el amor sea recíproco. Creo que es muy importante sentir la misma pasión que el público y no llegar ahí a cantar y ya”.
Para él, esa conexión puede perderse cuando un artista se concentra demasiado en conseguir un espectáculo técnicamente perfecto.
“A veces los artistas podemos tender a ser muy mecánicos, buscando la perfección del show más que la emoción”.
Carlos Sadness regresa al lugar donde comenzó todo
El regreso al Lunario tendrá un significado especial para Sadness, quien recordó aquellas primeras noches en México como uno de los momentos que marcaron su relación con el país.
“Mi memoria está como difusa de gritos y euforia de aquellos shows. Me acuerdo muy bien de esas noches, es impactante volver a ese lugar”.
Considera que regresar a espacios de menor capacidad también le permite recuperar una cercanía que puede perderse conforme los conciertos crecen.
“Es bonito pensar que puedes acercarte a la gente, que no cada vez vas a estar huyendo de la cercanía en foros más grandes. El Auditorio Nacional fue tan cool que por eso lo vamos a volver a hacer. De hecho, me gustaría hacer otro Metropólitan. Es volver a los lugares donde la pasas bien. Quiero pensar que algún día hagamos algo más grande, sería increíble. Pero volver al lugar y acercarse a la gente es algo que disfruto mucho”.
De vuelta al Auditorio Nacional
La celebración de sus primeros diez años en México no terminará en el Lunario. Carlos Sadness también volverá al Auditorio Nacional el 5 de febrero de 2027, recinto que visitará por segunda ocasión después de su primera presentación en octubre de 2024.
Así, su calendario en México tendrá dos momentos importantes: primero, el reencuentro con el público en el Lunario los días 1, 2, 3 y 4 de octubre de 2026, y posteriormente su regreso al Auditorio Nacional en febrero de 2027.

La relación entre Sadness y México, sin embargo, va más allá de los conciertos. Carlos ha encontrado en sus viajes al país una fuente constante de inspiración y ha contado que varias canciones han nacido precisamente durante sus estancias aquí. Para él, estar lejos de casa también significa observar su propia vida desde otra perspectiva.
“Muchas canciones, la verdad, han nacido aquí”, compartió, aunque aclaró que no necesariamente se trata de una influencia musical mexicana, sino de las experiencias y sensibilidades que surgen al estar en otro lugar.
Guacamole, canciones y una década de historias
Entre bromas, aseguró que el guacamole es algo que asocia directamente con México y dejó claro que tendrá tiempo suficiente para disfrutarlo durante su estancia: “Tengo muchos días para comer guacamole”, dijo entre risas.
Más allá de la comida y los conciertos, regresar a México representa para Sadness reencontrarse con una parte importante de su propia historia. Diez años después de aquellas primeras presentaciones en el Lunario, el artista reconoce que ha cambiado, aunque también considera que existe una línea que conecta todas las etapas de su carrera.
“Al final soy la misma persona y la necesidad de crear cosas viene del mismo lugar. Cambia la forma, pero para mí en esencia no cambia tanto”.
Ahora, esa historia regresará al punto donde comenzó para celebrar una década de canciones, encuentros y, sobre todo, de una relación que Carlos Sadness describe desde un lugar muy honesto, y es que la música también se trata de corresponder a quien la escucha.
