A las 23:40 horas, algunos comenzaron a mirar el reloj. Aurum todavía estaba sobre el escenario, pero era jueves, el concierto había comenzado pasadas las diez de la noche y afuera esperaba una Ciudad de México donde alcanzar el último transporte podía imponerse incluso a la nostalgia.
Veinte años atrás, buena parte de quienes esa noche llenaron el Fuck Off Room probablemente tenía otro problema: averiguar cómo volver a casa después de un concierto sin que sus padres se enteraran de la hora.
Mucho cambió desde entonces. Aurum también. Pero frente a su público, Antonio “Tano” Altamirano encontró una manera sencilla de explicar por qué canciones escritas durante la adolescencia todavía podían reunirlos.
“Ya pasaron un chingo de años que hicimos esta canción, pero sigue teniendo el mismo sentido, porque han pasado un chingo de años y seguimos siendo ese morrillo de 17 años que no sabía qué hacer con su vida y acá estamos”.
La frase llegó cerca del final de una noche que funcionó como una reunión entre una banda que ya no toca con frecuencia y seguidores que tampoco necesitan verla cada pocos meses para recordar las canciones.
“Ya estamos en esta reunión anual de Aurum. No sé si es bueno o es malo, la verdad es que los extraño un chingo y por eso estamos acá otra vez. Gracias por venir”, dijo Tano.
Aurum convierte su concierto en CDMX en una reunión con los 2000 (Foto: Emmanuel Hernández)
Aurum vuelve una vez al año
Eran las 22:11 horas cuando las cortinas desaparecieron y, entre luces azules, Aurum comenzó con “Te voy a perder”.
Le siguió “Sonidos y leyendas” y los celulares aparecieron sobre las cabezas mientras el público comenzaba a brincar. Para la tercera canción, Altamirano decidió poner a prueba la memoria colectiva.
“A ver si se acuerdan de esta canción”, lanzó antes de “Perdí la luna”.
No necesitó esperar demasiado para conocer la respuesta. “¡Aurum, Aurum!”, comenzó a escucharse desde el público.
“¿Cómo andan, Ciudad de México? Ya volvimos, una vez al año”, respondió el vocalista.
La broma tenía algo de verdad. Los integrantes de Aurum mantienen otros proyectos y compromisos que han convertido sus conciertos en acontecimientos cada vez menos frecuentes. Para una banda nacida en 2004, cuando MySpace todavía podía ayudar a construir una carrera y el emo y el pop punk mexicano encontraban público entre adolescentes, regresar ahora significa encontrarse con aquellos seguidores dos décadas después, pero también con rostros nuevos.
La noche continuó con “Tu fin” y “Nebulas”, esta última junto a Aldo, de Tungas, antes de llegar a “Intermitente”, una canción que Tano presentó desde un lugar menos nostálgico.
Aurum regresa a CDMX entre nostalgia, emo y canciones de hace 20 años (Emmanuel Hernández)
Explicó que habla de esa “hija de puta” que puede ser la depresión y la ansiedad durante un mal día. Después quiso saber cuántos habían escuchado la música más reciente de Aurum. Varias manos se levantaron.
“Entonces esta canción es para ustedes”.
Aunque llevaba apenas unos días disponible, la respuesta apareció desde abajo del escenario. Al terminar, entre los aplausos se alcanzaron a escuchar algunos “¡los amo!”.
Canciones que sobrevivieron a MySpace
El recorrido no siguió un orden cronológico. “No hay nada” dio paso a “Fuego abierto” y después llegó “Donde duerme el sol”, una de esas canciones capaces de borrar momentáneamente los años transcurridos.
Antes de “Siluetas”, el también vocalista de Insite recordó que fue una de las primeras composiciones realizadas para Atlántica y también el primer video que grabaron para aquella etapa.
Después llegaron “Saudade”, “Kun”, “Vallarino” y “Alarma del alma”. En “Vallarino”, el público cantó con una intensidad que hacía pensar que, sin importar cuánto tiempo hubiera pasado, algunos dolores adolescentes tampoco habían terminado de caducar. Aurum lo sabía.
“De verdad, un chingo de gracias porque sabemos que no estamos haciendo mucho, me refiero a estar tocando constantemente, pero nos da un chingo de gusto estar en Ciudad de México y ver el lugar lleno, con todos ustedes cantando y con un chingo de energía”.
Entonces llegó el turno de quienes podían rastrear su relación con la banda hasta sus primeros materiales.
“Esta canción es para la raza que se acuerda de nuestro primer disco”.
Aurum vuelve a CDMX: una noche para regresar a los 17 años (Emmanuel Hernández)
Sonó “Tan simple, tan especial”.
La nostalgia que volvií a los 2000 al centro de festivales, reuniones de bandas y playlists no necesitaba esa noche demasiadas explicaciones. Estaba en un público capaz de cantar canciones publicadas cuando algunos todavía iban a la secundaria y en músicos que ahora hablan desde el escenario de familias, trabajos, ansiedad y vidas que continuaron mientras aquellas grabaciones permanecían intactas.
Una canción después de 20 años
“Este año se cumplen 20 años de que hicimos la siguiente canción. Personalmente fue de las primeras canciones que escribí. No fue la primera letra, pero es una canción bien importante para nosotros”, recordó Tano.
Era “La octava noche”.
Aurum acaba de darle una nueva vida al tema con una regrabación dos décadas después de su versión original, pero en el Fuck Off Room no necesitó demasiada presentación. Fue una de las canciones más esperadas y encendió nuevamente a un público que llevaba casi dos horas frente al escenario.
“La suerte es así” y “Contrarreloj” parecían marcar el final. El grupo salió, pero desde abajo nadie parecía demasiado dispuesto a aceptar que hubiera terminado.
“Fantasmas” abrió el encore antes de que Tano agradeciera nuevamente a quienes habían decidido pasar ahí la noche.
“Gracias por darse la vuelta. Sabemos que es jueves y muchos tienen cosas que hacer mañana”.
Aurum revive su época emo en concierto: así fue su regreso a CDMX (Emmanuel Hernández)
Para entonces eran cerca de las 23:40 horas y algunos comenzaron a abandonar el lugar. La adolescencia podrá regresar durante una canción, pero el viernes todavía había que levantarse, trabajar y encontrar cómo volver a casa.
Los que decidieron quedarse tuvieron tres últimas oportunidades para aplazarlo. Primero llegó “Fantasmas”; después, “17 años” y finalmente “Atlántica”.
Más de dos décadas después de que Aurum comenzara a tocar, ya no son aquellos adolescentes que intentaban abrirse paso dentro del rock mexicano y tampoco lo es buena parte del público que creció con ellos.
Quizá por eso aquella frase de Tano terminó explicando mejor el concierto que cualquier aniversario.
Han pasado un chingo de años. Pero durante unas canciones todavía pueden volver a ser esos morrillos de 17 que no sabían qué hacer con su vida.